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29 enero 2014

CAMBIO CLIMÁTICO Y HAMBRE EN EL MUNDO

De cara a la 20ava Asamblea de la Convención de partes y países miembros de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 20), se avizora un futuro incierto para el mundo y sobre todo, para los países y poblaciones más vulnerables.
Hasta la fecha, las emisiones de gases que elevan la temperatura del planeta siguen en aumento. En desmedro de todo el planeta, vemos el desarrollo cada vez mayor de desastres naturales, la extinción de decenas de especies, miles de kilómetros de tierras degradadas y miles de hectáreas de territorios deforestados. Crece el desplazamiento de poblaciones humanas y de diversas especies animales. Al mismo tiempo, se elevan las epidemias y las plagas que afectan los cultivos de alimentos.
Cada año, nuestros países pierden vidas y pierden en su economía por la ambición y el crecimiento insostenible de prácticas económicas anti-ecológicas. En vez de reducirse los principales contaminantes del planeta, vemos un creciente afán por negociar con los bienes naturales e influir en los Estados para que estos flexibilicen sus políticas ambientales.

El COP 19 realizado en Varsovia (Polonia), nos ha llevado a ver desde la sociedad civil, la presión de las multinacionales sobre las Naciones Unidas y los Estados que la conforman. Lo mismo se avizora para el COP 20 a realizarse en Lima (Perú) ¿A dónde llegaremos? Desde los años setenta esta pregunta ha dado la vuelta al mundo y quienes ostentan el poder económico han hecho oídos sordos, acusando y persiguiendo a quienes se han opuesto a tener un mínimo de responsabilidad social y ambiental integra.

Desde el inicio de las negociaciones, hubo luchas por que las emisiones de gases tipo invernadero se reduzcan por lo menos en un 20%. Hasta la fecha, las negociaciones siguen para que estos gases por lo menos se reduzcan en la práctica en un 5%. El problema está en que tales siguen en aumento a pesar de los compromisos y esfuerzos crecientes de algunos Estados y miembros de la sociedad civil. Entre los países más contaminantes del mundo están principalmente los países llamados industrializados, pero, también están países como Perú y Brasil, que deforestan año a año miles de hectáreas, sobre todo, de la Amazonía.
Según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) que ofrece un reporte sobre las condiciones ambientales de la Tierra desde 1998, comparándolo con datos de hasta 1970: Si se repartiera la superficie del planeta de manera equitativa, a cada persona la corresponderían unas 1,8 hectáreas. Este índice refleja el área actualmente disponible para cada habitante para producir los recursos y absorber las emisiones. Pero desde la década de 1970, la humanidad supera la capacidad regenerativa del planeta, denominada bio-capacidad global, y requiere de 2,7 hectáreas por persona. Por lo tanto, la Huella Ecológica, que analiza la demanda humana sobre los ecosistemas, es 1,5 veces mayor a lo que debería ser en el caso de un consumo sostenible.

De acuerdo a información de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ya desde el 2009:
“el hambre en el mundo habría alcanzado un récord histórico con 1,020 millones de personas que pasan hambre a diario”. La mayoría de estas personas se encuentran en países en desarrollo y que en la región de América Latina y el Caribe (LAC) habitan unas 53 millones de personas con un acceso insuficiente a los alimentos -de las cuales se estima que un 16% de aquel total sean niños menores de 5 años de edad”.
¿Hasta qué punto esperaremos para lograr compromisos realmente concretos que reviertan y prevengan el avance de esta situación? Depende de cada uno de nosotros exigir nuestro derecho a un medio ambiente saludable y sostenible para tod@s.
Servindi

08 julio 2013

NOBEL DE AGRICULTURA???????

Vivimos en un mundo al revés, en el que se premia a las multinacionales de la agricultura transgénica, mientras acaban con la agricultura y la agrodiversidad. El Premio Mundial de Alimentación 2013, lo que algunos llaman el Nobel de Agricultura, ha sido concedido este año a dos representantes de la industria transgénica: Robert Fraley de Monsanto y Mary-Dell Chilton de Syngenta. El tercer galardonado ha sido Marc Van Montagu de la Universidad de Gante (Bélgica). Todos ellos distinguidos por sus investigaciones a favor de una agricultura biotecnológica.
Y me pregunto: ¿Cómo puede ser que se conceda un galardón que, teóricamente, reconoce "las personas que han hecho avanzar (...) la calidad, la cantidad y el acceso a los alimentos" a quienes promueven un modelo agrícola que genera hambre, pobreza y desigualdad. Los mismos argumentos, imagino, que llevan a conceder el Nobel de la Paz a quienes fomentan la guerra. Como dice el escritor Eduardo Galeano, en su libro 'Patas arriba' (1998), "se premia al revés: se desprecia la honestidad, se castiga el trabajo, se recompensa la falta de escrúpulos y se alimenta el canibalismo".

Nos quieren hacer creer que las políticas que nos han conducido a la presente situación de crisis alimentaria serán las soluciones, pero eso es mentira. La realidad tozuda nos demuestra, a pesar de los discursos oficiales, que el actual modelo de agricultura y alimentación es incapaz de dar de comer a la gente, cuidar de nuestras tierras y de aquellos que trabajan el campo. Hoy, a pesar de que, según datos del instituto GRAIN, la producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial desde entonces tan solo se ha duplicado, 870 millones de personas en el mundo pasan hambre. Hambre, pues, en un planeta de la abundancia de la comida.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO, reconoce que en los últimos cien años han desaparecido el 75% de las variedades agrícolas. Nuestra seguridad alimentaria no está garantizada, al depender de un abanico cada vez más reducido de especies animales y vegetales. En definitiva, se promueven aquellas variedades que más se adecuan a los estándares de la agroindustria (que pueden viajar miles de kilómetros antes de llegar a nuestro plato, que tengan un buen aspecto en las estanterías del supermercado, etc.). Dejando de lado otros criterios como la calidad y la diversidad de lo que comemos.

Se nos dice que para acabar con el hambre en el mundo hay que producir más alimentos y, en consecuencia, que es necesaria una agricultura transgénica. Pero hoy de comida no falta sino sobra. No tenemos un problema de producción, sino de acceso. Y la agricultura transgénica no democratiza el sistema alimentario; al contrario, privatiza las semillas, promueve la dependencia campesina, contamina la agricultura convencional y ecológica e impone sus intereses particulares al principio de precaución que debería de prevalecer.

Marie Monique Robin, autora del libro y el documental 'El mundo según Monsanto' (2008), lo deja claro: estas empresas quieren "controlar la cadena alimentaria" y "los transgénicos son un medio para conseguir este objetivo". Premios como los concedidos a Monsanto y Syngenta son una farsa, ante la que sólo hay una respuesta posible: la denuncia. Y señalar que otra agricultura sólo será posible al margen de los intereses de estas multinacionales.
www.esthervivas.com

04 diciembre 2012

AMAZONÍA PERUANA ENRARECIDA

La cuenca amazónica cubre una superficie de 6,2 millones de km.2, abarcando ocho países amazónicos: Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Surinam, Guyana, más el territorio de la Guayana Francesa. Alberga el bosque tropical más grande del planeta, con aproximadamente el 20% de la reserva de agua dulce de la tierra, y el 28% del oxígeno proveniente de la amazonía; siendo considerado el principal sistema hidrográfico del mundo.


La amazonía como refugio natural de vida, es el más diverso y complejo, con diferentes tipos de ecosistemas, una gran variedad de flora y fauna, así como ingentes recursos energéticos y mineros, poblada por más de 400 pueblos originarios; habiendo sido nombrada como una de las siete maravillas naturales de la tierra.

Además de su gran biodiversidad, su importancia global y regional radica, en que los bosques cumplen un rol importantísimo como sumideros del dióxido de carbono, (uno de los principales gases que provoca el calentamiento global), regula el clima a nivel regional y planetario, proporciona oxígeno, también regula el curso de los ríos, al retener parte del agua proveniente de las lluvias, liberándola lentamente.

Tierra misteriosa y enigmática para unos, rica y salvaje para otros; respetada y preservada por sus culturas originarias, explotada y desvastada por el supuesto “desarrollo”; donde la abundancia y la escasez conviven separadas por una línea delgada; codiciada por países desarrollados, ofertada y vendida por gobiernos corruptos a la rapiña y lucro del gran capital, en nombre de la “civilización”.

La amazonía peruana con más de 77 millones de has. , representa el 60% del territorio nacional. Cobija al majestuoso río Amazonas, cuyo origen se encuentra en el nevado Quehuisha, a 5,170 m.s.n.m., en la quebrada Apacheta, provincia de Cailloma, en la Región de Arequipa, (Expedición Científica Amazon Source-1996; confirmada por la Sociedad Geográfica de Lima el 2010). Por lo cual pasaría a ser el río más largo y caudaloso del mundo, con 7.062 km., superando al río Nilo

Cual anaconda cósmica, el río Amazonas va serpenteando los bosques, cruzando o formando cochas, meandros, aguajales, restingas, playas, tahuampas, barreales etc., ofreciéndonos paradisíacos paisajes con una armoniosa y a la vez compleja biodiversidad, lleno de colores y matices, olores, sabores y sonidos que deleitan los sentidos y la inspiración.

Como una realidad que desafía la imaginación, se propagó un reportaje televisivo de la Zona Reservada “Sierra del Divisor”, (entre las Regiones de Ucayali y Loreto), donde en plena llanura amazónica emerge cual desafío de la naturaleza, una pirámide verde, denominada cerro El Cono: o aquellas cataratas gemelas donde brota agua caliente en una, y agua fría en la otra, lugar sacralizado por los shipibo. Zona en grave peligro por la tala y minería ilegal, perpetrado por hombres “civilizados”.

Nuestra amazonía, a pesar de ser una región privilegiada por su rica biodiversidad, con recursos naturales renovables (flora, fauna, suelos, agua) y no renovables (petróleo, gas, oro y otros recursos potenciales), se caracteriza por tener ecosistemas sumamente frágiles, cuyos suelos son mayormente pobres, cubiertos por una delgada y frágil capa de humus, propenso a la degradación por las constantes lluvias y la acción humana.
Es también rica y diversa culturalmente, poblada por aproximadamente 60 pueblos étnicos, pertenecientes a 12 familias lingüísticas, conformando más de 1,400 comunidades nativas reconocidas legalmente, con aproximadamente 400mil habitantes.

Con diversas lenguas, cosmovisiones, costumbres, conocimientos y saberes, las culturas amazónicas guardan una armoniosa simbiosis espiritual y de sabiduría de subsistencia con sus bosques, siendo su razón de existencia; por lo que son respetados, preservados y manejados, guardando un necesario equilibrio con la naturaleza.

Muchos piensan que la selva es indestructible e invulnerable a los actos de los hombres, habiendo sido invadida por grandes y pequeñas empresas extractivas (legales e ilegales), tras la explotación depredadora de los diferentes “oros amazónicos”: oro negro (petróleo), oro rojo (maderas), oro verde (bosques), oro azul (agua), oro amarillo (oro y otros minerales), y aquel maligno y destructivo oro blanco (cocaína, narcotráfico). Provocando graves impactos ambientales y sociales, como la deforestación, degradación ecológica, pérdida de la biodiversidad, inseguridad alimentaria entre otros, con la consecuente generación de conflictos socio ambientales.

Más del 70% de la amazonía peruana se encuentra lotizada por concesiones petroleras, gasíferas, auríferas, madereras, agroindustriales, impuesto por el modelo económico neoliberal. Según cifras de Perú Petro, hay más de 90 lotes concesionados a la exploración y explotación de hidrocarburos, (existiendo otros tantos en proceso de negociación). Dándose una agresiva e intensa política de promoción de las inversiones extractivas por parte del Estado, sin tener en cuenta los derechos culturales y ambientales de los pueblos indígenas, ni criterios éticos, legales o de biodiversidad.

Aproximadamente unas 40 compañías petroleras, vienen operando en la amazonía peruana, muchos de estos lotes se superponen irregularmente sobre áreas naturales protegidas, reservas comunales, territorios de comunidades nativas etc. La Plataforma de Ordenamiento Territorial (conformada por diez asociaciones), destacó que 16 lotes de hidrocarburos se superponen sobre 12 áreas naturales protegidas.

Provocan además derrames de petróleo, residuos tóxicos, sísmica contaminante, vertimiento de aguas residuales con metales pesados, con el consecuente envenenamiento y contaminación de ríos, flora, fauna, así como de sus pueblos originarios, cuya lucha valiente y solitaria de resistencia al capitalismo salvaje, es desoída y ninguneada por los gobiernas de turno.

El actual modelo extractivista no da más, con extractores usureros e ilegales, corrupción gubernamental, festín de concesiones, inseguridad, violencia, desorden normativo, y la falta de gestión y control estatal, se avizora a mediano plazo la degradación y pérdida de los bosques, y la aparición de grandes sabanas con escasez de agua y vida.

No estamos en contra de la existencia de inversiones en la amazonía, pero, con empresas que tengan un manejo racional del medio ambiente, con tecnología de punta que asegure menos riesgos ambientales, con responsabilidad social práctica respetando los derechos de los pueblos indígenas, con una equitativa redistribución de la riqueza obtenida, con normas gubernamentales coherentes, y un adecuado ordenamiento territorial.

Pues, la amazonía se merece un futuro responsable y racional con su medio ambiente y biodiversidad así como un futuro equitativo y solidario con sus habitantes.
Servindi

29 mayo 2012

LA FAO OFRECE APOYAR LA POLÍTICA AGRARIA DEL GOBIERNO PERUANO

Existe la percepción de que el gobierno aún no ha definido cuál es su política agraria. Es cierto que se han adoptado algunas medidas importantes: la liberalización de la importación de insumos para la actividad agraria, la aprobación de la realización del IV Censo Agropecuario y la moratoria a la importación de semillas transgénicas. 

Pero las expectativas provocadas por la Gran Transformación propuesta original del plan de gobierno, morigeradas por la hoja de ruta están lejos de ser satisfechas, en particular el apoyo a la agricultura familiar, la definición de una política de seguridad alimentaria y la regulación de la propiedad de la tierra (aunque sobre esto hay señales alentadoras).

Esta situación podría cambiar si la decisión política al más alto nivel apoya la implementación de las recomendaciones de una reciente misión de la FAO. En efecto, a solicitud del presidente Humala, el nuevo director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva, envió una misión que durante una semana del mes de abril sostuvo reuniones de trabajo con el Minag, el Midis, el Congreso y diferentes organizaciones de la sociedad civil (entre ellas Conveagro, Cepes y la Mesa de Coordinación de Lucha contra la Pobreza).

Graziano da Silva dirigió el masivo programa Hambre Cero, implementado por el gobierno del expresidente Lula, y tiene entre sus prioridades el apoyo a la agricultura familiar, que es el soporte básico de la seguridad alimentaria en un gran número de países en desarrollo, incluyendo el Perú. Es precisamente en estas dos áreas seguridad alimentaria y agricultura familiar que se centrará lo sustancial del apoyo de la FAO, en consenso con el gobierno peruano. ¿Es este apoyo una garantía de que el gobierno, efectivamente, priorice ambos temas? El descuido de los gobiernos anteriores ha sido tan marcado que se requerirán grandes esfuerzos institucionales y financieros para alcanzar logros significativos.

En cuanto a la seguridad alimentaria, en 2004 el gobierno dictó una Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria que nunca se aplicó. En la actualidad hay algunas iniciativas de ley en el Congreso, pero realmente no ha habido un debate sobre tema tan importante y complejo. Ni siquiera hay en el aparato del Estado una instancia que sirva de interlocutora en el tema alimentario, aunque el Minag ha tomado hace poco la iniciativa de asumir esa responsabilidad y es de esperar que esta se formalice prontamente.

En lo que concierne al apoyo a la agricultura familiar, los esfuerzos gubernamentales nunca han pasado de proyectos o programas de escasa cobertura espacial, poblacional y temporal. Aun cuando ha habido experiencias interesantes, no dejaron de superar el carácter de piloto, sin que inspiren políticas nacionales. Existen dos barreras que hay que superar, razón por la cual se requiere de una decisión al más alto nivel, es decir, del propio presidente.

La primera es la conocida renuencia del Ministerio de Economía y Finanzas a destinar recursos a la agricultura familiar y al desarrollo rural. La segunda es la desarticulación entre los diferentes niveles de gobierno, que dificulta que las políticas nacionales en materia agraria sean implementadas eficazmente.
La Revista Agraria

22 marzo 2012

DÍA MUNDIAL DEL AGUA - 2012: AGUA Y ALIMENTACIÓN


Una animacion hecha por la ONU y la FAO para explicarnos la relacion entre el agua y los alimentos, para mas informacion o para descargarla visita: http://www.unwater.org/worldwaterday/index.html