11 agosto 2011

SEÑOR DE SIPAN ES EL EJE DE LA RUTA MOCHE

Machu Picchu es el máximo atractivo turístico de Perú. Pero quizá pronto un letrero como este cuelgue a la entrada de la ciudadela: "Aforo completo. Visite el norte". El Gobierno está promocionando otros de los muchos destinos del país para evitar la saturación del complejo inca, que hace poco se salvó de entrar en la lista de "patrimonio mundial en peligro" de la Unesco. Una alternativa interesante es la llamada Ruta Moche.

Se trata de un recorrido por las regiones norteñas de La Libertad y Lambayeque, tras las huellas de los moches o mochicas, un pueblo de pescadores, agricultores, artistas y guerreros que floreció en esta zona de la costa peruana entre el 100 a. C. y el 800 d. C., cientos de años antes que los incas.


Para adentrarse en esta aventura, deben llegar a la ciudad de Chiclayo, donde se encuentra el eje vertebrador de esta ruta: la tumba del Señor de Sipán, un gobernante que fue enterrado con toda su corte (jefes guerreros, sacerdotes, esposa, hijos y sirvientes) en una plataforma de adobe formada por varios edificios superpuestos. El complejo fue descubierto en 1987 por un modesto equipo de arqueólogos del Museo Brüning de Lambayeque, que intentaba preservar el sitio del constante saqueo del que era objeto.

Junto con los restos de los personajes se encontraron ricas ofrendas y ajuares mortuorios de oro y plata, por lo que el valor arqueológico del hallazgo ha sido equiparado en importancia con el de Tutankamon. La revista National Geographic dedicó al tema 50 páginas en la edición de octubre del año de su centenario y Newsweek tituló "Házte a un lado, Tut", en alusión a la famosa tumba del faraón egipcio.

Los tesoros se exhiben en el Museo Tumbas Reales del Señor de Sipán, inaugurado en noviembre de 2002. El edificio, que emulando el diseño de los templos mochicas tiene la forma de una pirámide truncada, se encuentra a 10 minutos en taxi de la ciudad de Chiclayo (750 kilómetros al norte de Lima). La entrada cuesta 10 soles, que equivalen a unos 2,5 euros.
En esta misma ruta turística, también deben visitar Trujillo, una ciudad fundada por los conquistadores españoles en cuyo casco antiguo se conservan antiguas iglesias y casonas coloniales que destacan por la belleza de sus balcones y ventanas de rejas.

Encontrarán, además, el balneario de Huanchaco, donde todavía los pescadores mantienen la costumbre mochica de internarse mar adentro en los caballitos de totora, balsas hechas de tallos y hojas de totora cuya punta es aguda y curvada hacia arriba, mientras que la parte posterior es más ancha. En un desvío del trayecto hacia Huanchaco puede visitarse Chan Chan, denominada la ciudad de barro más grande del mundo.

Muy cerca de Trujillo también, en el pueblo de Moche, están las Huacas del Sol y de la Luna, dos templos piramidales construidos con adobe en el lugar donde debió ubicarse la capital del reino.

1 comentario:

Larcery Díaz Barrantes dijo...

Se trata de un recorrido por las regiones norteñas de La Libertad y Lambayeque, tras las huellas de los moches o mochicas, un pueblo de pescadores, agricultores, artistas y guerreros que floreció en esta zona de la costa peruana entre el 100 a. C. y el 800 d. C., cientos de años antes que los incas.