08 abril 2013

SEIS PASOS ESTÚPIDOS! PARA RECONSTRUIR EL MUNDO

Una utopía que podría convertirse rápidamente en realidad, ya que no hay ley natural que lo impida. La decisión se ve dilatada sólo por nuestra infinita estupidez. No existe nada más que la decisión humana, interponiéndose entre la crítica y desastrosa actualidad que vivimos miles de millones de personas y que amenaza a todo ser vivo sobre el planeta, y una realidad totalmente diferente, que podría ser posible.
En seis pasos simples, simples por lo estúpidos y no porque fuera fácil realizarlos, el trágico final que nos acecha, podría cambiar rápidamente. Ningún genial invento, ningún milagro es necesario. Bastaría con usar los conocimientos que tenemos. Hacer, lo que todos ya sabemos que hay que hacer.


Estos pasos no pretenden ser una guía, y seguramente no son los mejores ni los ideales, sino que sólo intentan mostrar que la crisis social y ambiental en la que estamos inmersos, podría finalizar solamente tomando la decisión de que así fuera.

Paso 1. Las armas y las guerras
De todas las cosas ridículamente autodestructivas del mundo, las armas se encuentran en la posición de honor. Los recursos económicos destinados al negocio de las armas son tan enormes que se gasta 200 veces más que en alimentos. Los recursos naturales utilizados y la contaminación generada para su fabricación, su traslado y por supuesto el combustible y la energía malgastados en su utilización, son tan inmensos como innecesarios.

En el primer Paso de la reconstrucción del mundo, deberían desaparecer las armas. Reutilizarse las miles de millones de toneladas de hierro y otros materiales para otros fines, para cubrir otras necesidades. Deberían los cientos de millones de personas que conforman los ejércitos del mundo, comenzar dedicarse a otras tareas constructivas y no destructivas, como la agricultura, las ciencias, la salud, la educación, la reforestación de los bosques, etc.

Paso 2. La tierra
Durante las últimas décadas, la frontera agrícola-ganadera ha ido rápida y constantemente ganando espacio a costa principalmente de los bosques. La propiedad de la tierra viene siendo concentrada por grandes grupos económicos, que han suplantado la diversidad de cultivos y la utilización de técnicas tradicionales, por inmensos desiertos verdes donde monocultivos transgénicos como la soja, el maíz o la palma, son fumigados cada día con miles de millones de litros, de los más tóxicos y contaminantes venenos químicos.

En el segundo Paso, los campesinos y agricultores deberían volver al campo, a trabajar la tierra y a producir alimentos sanos y diversos. No debería quedar sobre el planeta un solo monocultivo, ni un solo terrateniente. Pero además, deberíamos establecer claramente que tierra se destina a la agricultura y cual debe volver a ser bosque, o monte.

Paso 3. El agua

Actualmente el derroche y la contaminación innecesaria del agua potable anulan toda posibilidad de supervivencia futura sobre el planeta. Malgastamos ese vital elemento de todas las formas imaginables y lo contaminamos con una irresponsabilidad terrorífica.

Estamos agotando rápidamente el elemento de la naturaleza más necesario para conservar la vida. La ecuación es simple, sin agua, no hay vida.

En el Paso 3 de la reconstrucción del mundo, deberían suspenderse todas las actividades humanas que consuman o contaminen el agua potable de forma innecesaria.

Paso 4. La energía
Utilizamos una cantidad de energía extremadamente superior a la que producimos de forma sustentable. Tenemos los conocimientos necesarios para revertir esa ecuación, sin embargo los intereses económicos lo evitan. Aun sigue siendo más rentable la producción de energía sucia, contaminante. Como así también, continúa siendo un buen negocio para algunos el derroche de esa energía.

Reduciendo el consumo a lo verdaderamente necesario, e invirtiendo fuertemente en energías renovables, el colapso energético podría evitarse.

En el cuarto Paso, deberían retirarse todos los subsidios a los hidrocarburos, apagarse las marquesinas, dejar de realizarse espectáculos públicos sin luz natural. Desconectar de la red eléctrica todo aparato que no estemos utilizando. Apagar las centrales eléctricas que funcionan con hidrocarburos y las atómicas y reemplazarlas por fuentes de energía renovables. Sea o no sea un negocio económicamente hablando, el mejor negocio es preservar la vida.

Paso 5. Las grandes ciudades
No es sano, ni para las personas ni para el planeta que existan grandes ciudades. No hay posibilidad alguna de que sean sustentables. El sólo hecho de tener que abastecer de alimentos, agua y energía a una ciudad con millones de habitantes, la convierte en un vampiro insaciable de recursos naturales.

Los medios de transporte necesarios para el movimiento interno de sus habitantes y de los que entran y salen cada día. El transporte de alimentos y demás productos desde otros sitios, ya que una gran ciudad no puede autoabastecerse. La concentración de efluentes cloacales. Las escaleras mecánicas, los elevadores, las bombas de agua, la iluminación de las calles, los semáforos, son sólo una pequeña muestra de la insustentabilidad de una gran ciudad.

En el quinto Paso, la población humana debería ser redistribuida. Establecerse en cada bioregión un número máximo de habitantes para que una población pueda autoabastecerse en cuanto a sus necesidades básicas de forma sustentable y en base a eso repoblar el mundo. Las grandes ciudades sólo deben ser utilizadas para reutilizar los materiales con los que están construidas.

Paso 6. La reeducación, una nueva conciencia
En la actualidad, la gran mayoría de nosotros, hemos sido educados bajo los preceptos de una sociedad capitalista-consumista, exacerbando el egoísmo y la competencia. Hemos sido educados para la búsqueda del éxito individual, por sobre el beneficio colectivo.

De tal forma, sin un cambio de mentalidad, que ubique la búsqueda del bien común como premisa fundamental de cada individuo, a través de la cooperación, de la solidaridad, de la comprensión de que debemos pensar como especie y no como individuos aislados y egoístas, volveremos a caer rápidamente en los mismos errores que nos trajeron hasta este punto crítico en la historia de la humanidad.

Habiendo resuelto los puntos anteriores, es necesario un cambio de conciencia para que el Nuevo Mundo, además de ser sustentable ambiental y socialmente, sea sostenible y así perdure en el tiempo.

En el sexto paso será necesario transmitir a los niños una escala de valores que sea sana para la vida, socialmente justa y ambientalmente sustentable.
Ricardo Natalichio
Director
www.ecoportal.net

05 abril 2013

RED DE PROMOTORES DE COMERCIO EXTERIOR EN LAMBAYEQUE

Un total de 26 funcionarios y servidores públicos conforman la Red de promotores públicos en comercio exterior implementada en Lambayeque, que buscará generar iniciativas de promoción del comercio internacional en el gobierno regional y municipios de la región.
La palta es uno de los productos con mayor potencial
exportador de Lambayeque.
Oscar Quispe Laura, director ejecutivo de comercio exterior de Lambayeque, manifestó que este equipo técnico fue capacitado recientemente a fin de proponer iniciativas para la facilitación del comercio exterior por medio de la administración pública regional o local.

Precisó que al finalizar este año se contará con la elaboración de 9 planes de negocios para micro y pequeñas empresas (mype) o para asociaciones de productores, a través del cual se busca incrementar la base de las unidades económicas exportadoras en esta norteña localidad.

“Se conformarán grupos de trabajo multidisciplinario de tres personas que se encargarán de presentar una línea de base del potencial productivo de su ámbito territorial”, aseguró en diálogo con la Agencia Andina.

El funcionario recordó que con esta actividad se busca fortalecer las capacidades y servicios exportadores de las entidades públicas a nivel regional y local, tras la conformación de esta red de promotores en comercio exterior.

Manifestó que en Lambayeque ningún municipio cuenta con una oficina de promoción de exportaciones que actúe como un ente articulador con la institucionalidad de comercio exterior para atender necesidades de cada ámbito.

Refirió que en esta zona del país existen experiencias exitosas de asociaciones de productores que están exportando como el caso de palta. Asimismo la siembra de banano orgánico en sectores cercanos al distrito de Pítipo (Ferreñafe), producto cotizado en el mercado internacional.

Asimismo, la siembra de tara en el distrito de Jayanca, dirigido a un mercado externo.

Este proyecto se desarrolla en el marco del Convenio de Cooperación Interinstitucional entre el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo  (Mincetur), la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú), el gobierno regional de Lambayeque, la Asociación de Municipalidades del Perú y los municipios provinciales de Chiclayo, Lambayeque y Ferreñafe.
Andina

02 abril 2013

LOS BENEFICIOS PRODUCTIVOS DE LA ELECTRICIDAD RURAL


La ONG Soluciones Prácticas editó una publicación respecto a las poblaciones rurales y los usos productivos de la electricidad. Entérese de los detalles de la publicación en esta nota.

25 marzo 2013

EL 27% SUPERFICIE TOTAL AGRÍCOLA ESTÁ EN LA MACRO REGIÓN NORTE

La superficie total agrícola de Perú asciende a cinco millones 476,976 hectáreas, cifra de la cual el 27 por ciento, es decir, un millón 477,997 hectáreas, corresponde a la Macro Región Norte, informó hoy la Cámara Nacional de Comercio, Producción, Turismo y Servicios (Perucámaras).

Cajamarca es la región con una mayor participación relativa en la superficie agrícola de la Macro Región Norte pues le corresponde el 41.8 por ciento. Es seguida por La Libertad con 276 por ciento, Piura 16.5 por ciento, Lambayeque 12.7 por ciento y Tumbes 1.3 por ciento, según el Centro de Investigación Empresarial de Perucámaras.
En el 2012 la participación del sector Agropecuario de la Macro Región Norte en el Valor Bruto de Producción (VBP) Agropecuario Nacional fue de 33 por ciento.

La producción agropecuaria de la Macro Región Norte experimentó un incremento de cuatro por ciento en el 2012 en comparación al año anterior, sustentado por una mayor producción Agrícola, que creció 4.5 por ciento y del subsector Pecuario en 3.2 por ciento.

La expansión agrícola al término de 2012 se sustenta en la mayor producción de: uva, con un crecimiento de 46 por ciento, palta (27 por ciento), cacao (26.9 por ciento), arroz cáscara (25.8 por ciento), maíz amarillo duro (15 por ciento), alfalfa (11.3 por ciento), papa (siete por ciento), trigo (6.7 por ciento), arveja grano seco (6.3 por ciento), cebada grano (seis por ciento), limón (5.7 por ciento), caña de azúcar (3.6 por ciento) y plátano (0.4 por ciento).

Las regiones que contribuyeron al dinamismo del subsector Agrícola son Lambayeque con un incremento de 8.1 por ciento en el 2012 versus el 2011 y una contribución de 1.28 puntos porcentuales al crecimiento de la Macro Región Norte; le siguió La Libertad con un crecimiento de siete por ciento y un aporte de 2.65 puntos.

Por su parte, Cajamarca registró en su producción agrícola un alza de 1.9 por ciento y contribuyó en 0.51 puntos porcentuales, mientras que Piura experimentó un crecimiento de 1.1 por ciento y una contribución de 0.18 puntos.

Tumbes es la única región cuya producción agrícola fue menor en 3.7 por ciento en relación al año anterior, y su contribución al subsector Agrícola de la Macro Región Norte fue negativa en 0.09 puntos porcentuales.

Por otro lado, el subsector Pecuario de la Macro Región Norte estuvo impulsado básicamente por la producción de carne de aves, de ovino y de porcino, así como por leche de ganado vacuno.

Dos regiones impulsaron la dinámica de este subsector: Piura con un incremento de 16.9 por ciento en su producción y una contribución de 2.08 puntos porcentuales, y La Libertad con una producción mayor en 2.7 por ciento y una contribución de 1.54 puntos al crecimiento de la Macro Región Norte.
Andina

21 marzo 2013

CAMBIAR EL PATRÓN DE CONSUMO

Foto: dbking / www.everystockphoto.com
El 99% de las conferencias internacionales adormecen el cerebro. Acabo de regresar de ese 1% que despierta y motiva. La conferencia de seguimiento a Rio+20 y la futura agenda de desarrollo post 2015 evitó lo “diplomáticamente correcto” en la ciudad de Bogotá –y planteó que el problema central de América Latina y el Caribe no son los indicadores, ni el fin de los ODMs, ni siquiera el bajón de la Asistencia Oficial para el Desarrollo, sino el patrón de consumo y producción, insostenibles para ésta y futuras generaciones.  El documento de discusión, producido por el sistema de Naciones Unidas, llama a un cambio estructural si la región quiere reducir pobreza, la desigualdad y vivir para contarla el año 2100.

Para una década en la que el vertiginoso aumento del consumo fue parte de la solución –67 millones de latinoamericanos salieron de la pobreza a partir de un alto ritmo de crecimiento liderado por precios de materias primas—la idea de que el consumo sea a la vez parte del problema es, por decirlo de alguna manera, “controversial”.  Y, sin embargo, tiene mucho de sentido común.

El planeta no da para tener tres refrigeradores por persona, ni gastar 1.200 litros de agua por un kilo de duraznos. El concepto de límites planetarios, acuñado por el Instituto de Resiliencia de Estocolmo, describe los límites biofísicos del planeta en términos que son útiles para la política pública e inteligibles para la opinión pública. Entre dióxido de carbono, acidificación de los océanos, uso de tierra y otras seis dimensiones se juega el límite de lo posible. Si todos los habitantes del mundo  tuvieran el patrón de consumo de EEUU, necesitaríamos 7 planetas. Si todos los europeos  se proclamaran vegetarianos, la contaminación de nitrógeno caería en un 70%.

Gráfico: Límites Planetarios
Fuente: J. Lokrantz/Azote - Stockholm Resilience Center

La pregunta clave es cómo traducir esta preocupación global de largo plazo a un programa de desarrollo de carne y hueso. La agenda estratégica del cambio de patrón de consumo y producción emergió con fuerza en la Conferencia de Rio+20, pero corre el peligro de disiparse si no encuentra un ancla en la política pública y la opinión pública masiva. El elefante que se pasea por la tienda de cristalería es por supuesto el precio de las emisiones de carbono. No hablamos acá del mercado de bonos de carbono, ni los mecanismos de mercado para la reducción de la deforestación, sino del precio por tonelada, que es simplemente la métrica que hace posible valorizar la contaminación de los ríos y transformar el contenido energético del crecimiento económico.

Hoy por hoy, las emisiones de carbono no tienen un precio global. Una manera de fijarla es aplicar un impuesto al carbono. De hecho, muchos países ya la aplican. En nuestra región, Costa Rica aplica un impuesto al carbono equivalente al 3.5% que financia en parte el mantenimiento de sus parques naturales.  Un estudio del Banco Mundial calcula que un impuesto al carbono de 22 centavos que estabilice el precio del carbono en 25 dólares por tonelada de emisiones, recaudaría 1 trillón de dólares en los EEUU.

Pongamos esto en contexto. El mundo en desarrollo hoy asigna 523 billones de dólares en subvencionar el consumo de hidrocarburos. Aparte del efecto desigualador –ya que el efecto neto es regresivo— los subsidios al consumo alientan una espiral de mayor dependencia sobre los hidrocarburos. Con precios altos de petróleo, no existen incentivos para generar tecnologías alternativas de energía. Para países productores, la clave está en traducir la bonanza actual en un proceso de diversificación económica gradual. No será sostenible continuar con los subsidios ni basar el desarrollo futuro en una base material tan endeble.

Solo con precios relativos distintos –donde se reducen las emisiones de carbono de manera absoluta—se podrá alinear el patrón de desarrollo con los límites planetarios biofísicos. Todo esto suena a ciencia ficción, pero llegará el día en que aspiremos a un menor ritmo de consumo –más parecido al de nuestros abuelos. Miraremos este periodo como un punto de inflexión para la humanidad.

Una participante de la conferencia de Bogotá mencionaba que la transformación del consumismo latinoamericano no es una quimera –la herencia de los pueblos puede ser aún la base para un nuevo patrón mas equilibrado de vida. La clave está en analizar lo que ganamos y perdemos con transparencia. Es poco probable que podamos “tenerlo todo”.  El cambio estructural proclamado en el documento de Bogotá, propone, hoy por hoy, un giro verde para el patrón de consumo y producción latinoamericano. Bienvenido.
Blog Humanum